Teguise

Las islas Canarias poseen un folklore que es producto de la interacción de sus variadas y peculiares circunstancias: un pasado prehispánico aborigen, la pertenencia a los patrones culturales europeos impuestos y asimilados tras el proceso de conquista y colonización, la cercanía al continente africano (con una nutrida presencia de población morisca y negra en algunas épocas), las influencias del reflujo migratorio (sobre todo patentes en el ámbito americano), el hecho insular… Lanzarote y la Villa de Teguise no son ajenas a los condicionantes generales que definen el archipiélago Canario, pero presentan singularidades que son propias de su historia, el desarrollo de su economía y su particular forma de asimilación y evolución de determinados elementos folklóricos. Si bien el timple es un protagonista de excepción en Teguise, que creció de la mano de un artesano de la talla de Simón Morales Tavío (1897-1967), La Villa posee, además, un rico folklore musical que bebe de las mismas fuentes que el resto de Lanzarote y se nutre de los géneros más celebrados del repertorio canario: isas, folías, malagueñas, romances, seguidillas… con peculiares formas de interpretación en los estilos y melismas propios de los mismos. Cabe destacar la particular forma de entonar las seguidillas, que en Lanzarote conoció grandes cultores y autores de coplas, tomando en Teguise un estilo conocido como “Seguidillas de la Villa”. Al margen de estas expresiones de la música tradicional, destacan dos auténticas joyas del patrimonio etnográfico de Teguise, enmarcadas dentro del ciclo anual: El Rancho de Pascua y los Diabletes.

The Canary Islands folklore is the result of the interaction among varied and particular circumtances: the Canary Islands prehispanic aboriginal past, the European cultural patterns (imposed and assimilated after the conquering and colonizing process) the closeness to the African continent (with a significant Moorish and black population at some periods), the influences exerted by Canarian emigrants coming back to the islands (especially from Latin American) and the specific conditions and limitations of the Canaries as an island territory.
Lanzarote and Villa de Teguise are also affected by these general conditions which define the Canary Islands. However, there are other particular other particular features based on Lanzarote’s and Villa de Teguise’s history and economic development, as well as on their specific way of assimilating and developing certain folklore elements. Although the timple is the main star in Teguise, born in the hands of the master craftsman Simón Morales Tavío, the town also features a rich musical folklore, arising from the same sources as in the rest of Lanzarote and comprising the most celebrated genres of the Canary Islands repertoire: the so-called isas, folías, malagueñas, romances and seguidillas, with unique melismas and with genuine way of singing “seguidillas”, a song genre with leading singers, composers and writers in Lanzarote, Teguise has its ownstyle of seguidillas singing, know as “Seguidillas de La Villa” (seguidillas from the town Villa de Teguise).
Besides these traditional music genres. Teguise also features two real jewels whit in its ethnographic heritage:Rancho de Pascua and Diabletes.

los diabletes

El uso de caretas rituales simulando animales, con un sentido demoniaco, es una constante en muchas culturas del planeta. En Canarias, varios son los ejemplos de este tipo de manifestaciones, en las que el denominador común es el “golpear” (sin hacer daño real) o manchar a la gente con buches de pescado o carbón. Los Carneros de Tigaday (en la isla de El Hierro) o los Buches de Arrecife son un ejemplo, de la misma manera que lo son los Diabletes de Teguise. Esta costumbre puede tener un antiguo sentido como rito de fecundidad, si bien hoy se mantiene como una costumbre catártica y festiva. Desde la antigua Roma, los llamados “luperci” salían por las calles golpeando a las mujeres con tiras de macho cabrío para infundirles fecundidad, lo cual nos habla de lo atávico y antiguo de este tipo de tradiciones.
De los diablos y diablas que se encuentran en el mundo occidental, la mayoría tuvieron su máxima expresión durante la celebración de la fiesta cristiana del Corpus Christi, que tuvo una gran importancia tanto en la Península Ibérica, en Sudamérica y en las islas Canarias. Los cortejos rituales de esta fiesta eran bien distintos a los que conocemos hoy, con profusión de danzas, obras de teatro, serpientes, bichas y tarascas… A finales del siglo XVIII, esa manera de entender la fiesta fue prohibida y algunas de sus expresiones se mantuvieron sufriendo una traslación de fecha (hacia el Carnaval, por ejemplo). De esta fiesta se mantienen los ejemplos peninsulares de matachines y botargas, así como los Diablos Danzantes de Venezuela o los Vejigantes de Puerto Rico. En Teguise existen diversas referencias escritas que hacen alusión al uso de este tipo de rituales desde el siglo XVII. Según el historiador Manuel Hernández, en 1658, el Cabildo señala que el mayordomo guardaba para esta festividad y para otras la carátula y vestido del diablete. En 1671 se refleja que se le dieron zapatos “a los de la danza, tamboril y diablito”. Asimismo, también encontramos referencias decimonónicas al diablete de Haría (iba tocado con una enorme cabeza de buey), que desapareció.
Los Diabletes de Teguise salen por las calles durante las fiestas del carnaval. Van provistos de máscaras pintadas de rojo rematadas con sendos cuernos de cabra y el llamado “garabato”, que consiste en un zurrón (especie de bolsa hecha con cuero de cabrito) que pende de un palo, con el que asustan y “golpean” a los viandantes. Su vestimenta, así como la confección y forma de la máscara, han ido sufriendo diversas modificaciones con el paso de los años, aunque -en esencia- Los Diabletes se mantienen como una tradición viva, desde hace varios siglos, en la Villa de Teguise.

The use of ritual masks simulating animals, with a demonic sense, is a constant in many cultures of the planet. In the Canary Islands, there are several examples of this type of manifestations, in which the common denominator is “ hitting” (without doing any real damage) or staining people with fish or coal. The Carneros de Tigaday (on the island of El Hierro) or the Buches de Arrecife are an example, in the same way as the Diabletes de Teguise. This custom may have an old meaning as a rite of fertility, although today it remains a cathartic and festive custom. From ancient Rome, the so-called “luperci” came out on the streets hitting women with strips of goat to infuse fecundity, which tells us about the atavistic and ancient of this type of traditions.
Of the devils and devils found in the western world, most had their maximum expression during the celebration of the Christian festival of Corpus Christi, which had a great importance both in the Iberian Peninsula, South America and the Canary Islands. The ritual processions of this festival were very different from those we know today, with a profusion of dances, plays, snakes, bichas and tarascas … At the end of the 18th century, that way of understanding the fiesta was forbidden and some of its expressions were They kept suffering a date translation (towards the Carnival, for example). The peninsular examples of matachines and botargas, as well as the Dancing Devils of Venezuela or the Vejigantes of Puerto Rico, are maintained in this festival. In Teguise there are several written references that allude to the use of this type of ritual since the seventeenth century. According to the historian Manuel Hernández, in 1658, the Cabildo indicates that the butler kept for this festivity and for others the cover and dress of the diablete. In 1671 it is reflected that shoes were given “to those of the dance, tamboril and diablito”. Also, we find nineteenth-century references to the diablete of Haría (he was touched with an enormous head of ox), which disappeared.
The Diabletes de Teguise go out on the streets during the carnival parties. They are equipped with red painted masks topped with goat horns and the so-called “garabato”, which consists of a pouch (a kind of bag made with kid leather) that hangs from a stick, with which they scare and “hit” the passers-by Their clothing, as well as the confection and shape of the mask, have undergone various modifications over the years, although -in essence- Los Diabletes remain a living tradition, for several centuries, in the Villa de Teguise.

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Fotografía de principios del siglo XX. Apreciamos a la derecha un Diablete con un traje pintado con una retícula muy densa. La máscara sobre la silla presenta rasgos muy definidos y un acabado más pulido. Destacar también las numerosas esquilas y cencerros en la tira de cuero a modo de bandolera. Foto cedida por Ricardo Reguera

Diabletes de mediados del siglo XX. El de la izquierda tiene un vestuario acabado de manera similar al de los actuales, mientras que el de la derecha está pintado de forma mucho más difusa. Ambas máscaras son de papel encolado. (Foto cedida por Francisco Hernández Delgado)

LOS RANCHOS DE PASCUA

Derivados de los Ranchos de Ánimas, que aún perviven en Gran Canaria (Teror, Valsequillo y La Aldea) y Fuerteventura (Tiscamanita y Tetir), los Ranchos de Pascua de Lanzarote están enmarcados dentro del complejo ritual del ciclo de Navidad.

Asimismo todos ellos encuentran paralelismos evidentes con diferentes cofradías de ánimas peninsulares, así como con los “Auroros” murcianos. El de Teguise es el de más antigüedad y arraigo en la isla de Lanzarote, en la que podemos encontrar ranchos similares en otros muchos pueblos como Tías, Mácher, Haría, Tinajo, San Bartolomé y Yaiza.
En el historiador Alvarez Rixo encontramos una de las primeras referencias escritas a los Ranchos en el siglo XVIII, dándonos pistas de su carácter navideño, así como su existencia no sólo en las islas orientales, dejando constancia de Ranchos de similares características en el Puerto de la Cruz (Tenerife).
El Rancho de Pascua tiene su momento protagonista durante la Nochebuena. En la Misa del Gallo cantan y danzan en honor del Dios-Niño en las distintas partes en que se divide su intervención: «El Corrido», «El Salto», «Las Desechas» y «La Pascua». «El Salto» es la única pieza de carácter instrumental y da ocasión de presenciar al único ejemplo de danza que se da en los Ranchos de Canarias.
Los datos escritos de los que se disponen (en concreto, unos cuadernos fechados en 1897) hacen referencia a la figura de don Juan Crisóstomo García como uno de los principales mentores de este Rancho. Don Juan Crisóstomo estuvo al frente del Rancho de Navidad de Teguise durante muchos años, hasta su fallecimiento en el 1933.
Los instrumentos utilizados habitualmente vienen a ser: 6 ó 7 panderetas, 4 espadas, 2 triángulos, 6 sonajas, 2 castañuelas, 1 timple, 2 o más guitarras y un requinto.
En cuanto a su vestimenta, ésta no difiere del traje tradicional que utilizan los grupos del resto de la isla (sin el uso de la montera durante la celebración de la eucaristía).
Las particulares melodías, el complejo organológico empleado, así como los textos y la danza que se interpretan, otorgan al Rancho de Teguise un incuestionable valor etno-histórico.

A RISING FROM THE SO CALLED “RANCHOS DE ÁNIMAS”, A TRADITION CONSISTING OF SINGING AND RECITING IMPROVISED VERSES AND PRAYERS TO THE DECEASED AND WITCH STILL SURVIVES IN SOME VILLAGES IN GRAN CANARIA (TEROR, VALSEQUILLO AND LA ALDEA), IN FUERTEVENTURA (TISCAMATINA AND TETIR), THE SO CALLED “RANCHOS DE PASCUA” FROM LANZAROTE ARE A PART OF ITS CHRISTMAS RITUALS.

These rites have obvious similarities with several brotherhoods in the Iberian Península, as the “Auroros” from Murcia. The ritual performed in Teguise is the oldest and most deeply-rooted in Lanzarote, although similar brotherhoods can be found in many other villages, such as Tías, Mácher, Haría, Tinajo, San Bartolomé and Yaiza. The historian Álvarez Rixo has cited one of the first written references about Ranchos in the 18th century, providing us with specific details about its Christmas nature and its existence not only the eastern island, but also in other island such as Tenerife, with similar rites performed in Puerto de La Cruz.
The Christmas performance “Rancho de Pascua” takes place on Christmas Eve. During the midnight mass “Misa del Gallo”, different dances are performed so to pay homage to Baby Jesus. This rite comprises several parts: “El Corrido”, “El Salto”, Las Desechas” and “La Pascua”. “El Salto” is the only instrumental piece and is the only ritual featuring a dance in the Ranchos performed in the Canary Islands.
According to the written evidence available, (some notebooks from 1987), Mr. Juan Crisóstomo García is mentioned as the main mentor of this rite. Mr. Juan Crisóstomo conducted the Christmas ritual Rancho de Navidad of Teguise for many years, until his death in 1933.
The instrument usually played to perform ranchos are 6 or 7 tambourines, 4 swords, 2 triangles, 6 rattles, 2 castanets, 1 timple, 2 or more guitars and 1 requinto.
Regarding the clothes, the participants wear traditional costumes similar to those used by other groups in the rest of the island. During the mass, performers must take off their hat.
The peculiar melodies, the instruments used and the texts recited and dances performed convert the Rancho of Teguise into an invaluable ethnographic and historical tradition.